viernes, 27 de mayo de 2011

SESIÓN 1 -.PRODUCTO 1.- Respuestas individuales de inicio

Profa. Rocío Ramos Ramírez

Primer Producto

Desde antaño, la enseñanza de la historia en las aulas no ha dado el resultado ni desarrollado en los alumnos las habilidades y competencias previstas en los programas de educación a nivel medio. Los estudiantes tienden a sentir una profunda aberración cuando escuchan la palabra “historia”, piensan sólo en números, fechas, nombres, personajes y simplemente aburrimiento, por lo que el docente se enfrenta a un grupo de colegiales cuyo interés por aprender sobre su pasado, sus país y su historia es totalmente nulo. Los alumnos no sienten curiosidad por conocer a su país desde sus inicios, las personas que nos dieron la independencia o por los lugares que fueron testigos de ello.
Por ello, nosotros, los docentes, debemos de tomarnos un momento para analizar qué hemos estado haciendo mal o, peor aún, qué no hemos hecho lo cual ha llevado nuestros estudiantes a tomar la historia como una materia totalmente nimia.
Para comenzar, debemos de estar seguros de la finalidad por la cual enseñamos esta materia, esta ciencia. En mi opinión, se enseña historia con el propósito de guiar al alumno a su pasado, que sepa apreciar sus raíces, se les enseña historia para formar ciudadanos y ciudadanas con un sentimiento de orgullo y de respeto por su nación. Además, con la enseñanza de la historia los alumnos desarrollan su pensamiento crítico, analizando y evaluando los yerros que cometieron nuestros ancestros para aprender de ellos, pues como lo estableces el filósofo americano español George Santayana: “Aquellos que no pueden recordar su pasado están condenados a repetirlo”.
Ahora, si sabemos que la historia forma parte del desarrollo integral de nuestros alumnos, debemos de ponernos a pensar qué métodos se deben de implementar para que ellos saquen el mayor provecho de lo que esta materia tiene por ofrecer.  Los que yo utilizo en mi aula son sopas de letras, actividades de unir columnas, mapas conceptuales o líneas del tiempo, además de lo básico, como el subrayado del libro de texto, elaboración de resúmenes e ilustrar con dibujos el tema visto en clase. Sin embargo, los resultados no son del todo satisfactorios, mis estudiantes siguen mostrando aburrimiento y desinterés en aprender historia, se memorizan los datos para el examen y una semana después no logran recordar lo visto anteriormente. No se despierta en ellos la curiosidad por saber lo sucedido siglos atrás.
Esto no es nuevo, pues la manera en que a mí me enseñaron historia cuando estaba en primaria no es muy distante a la actual. Recuerdo que la materia se me hacía algo tediosa, no le tomaba la importancia que merece ni comprendía la utilidad que tiene la historia, por lo que se me hacían algo de lo que el programa de estudio podía prescindir. Los maestros no se preocupaban por el hecho de que nosotros realmente comprendiéramos los sucesos ni por que se plantase en nosotros la semilla del patriotismo.
Lamentablemente, en la escuela en la que laboro no cuenta con medios para la enseñanza de la historia, ya que carece de una biblioteca organizada,  y de un amplio acervo histórico, lo cual propicia a que los estudiantes no recurran a los medios de información impresos como lo son las enciclopedias o libros de consulta. Además, no contamos con apoyos visuales para un aprendizaje más significativo, como lo son láminas o mapas que ayudarían a los alumnos a poder ubicar los sitios en que ocurrieron los eventos que estudien.
En la actualidad, contamos con tecnología que, empleada adecuadamente en el ambiente educativo, será de gran utilidad para hacer la clase de historia más amena como el poder acceder a Internet y ver videos de los temas de la clase, así como fotos e imágenes, para despertar en el alumno el interés por aprender en una aula que cuente con los medios necesarios. Además, los colegios necesitan recursos para poder llevar a los estudiantes a museos y hacer de ellos ciudadanos cultos que se interesen por este tipo de lugares educativos.
Sin lugar a dudas, la historia se aplica en nuestra vida cotidiana, ésta nos ayuda a tener una mente abierta a nuevas culturas, tolerancia a nuevas ideas y mayor multiculturidad, nos proporciona una visión más amplia del mundo que nos rodea,  nos brinda una mente abierta. Además, es una herramienta que nos ayuda a nos volver a caer en los mismos errores del pasado. La historia también nos da un sentimiento de pertenencia a nuestro país, nos hace apreciar y valorar lo que los héroes de nuestra nación hicieron por mejorar nuestra tierra.
El mayor logro que nosotros como docentes podemos tener en la enseñanza de la historia es el que nuestros alumnos demuestren interés, curiosidad, motivación por aprender esta ciencia, que desarrollen habilidades y aptitudes en la materia, sabiendo hacer debates y respetando los puntos de vista de cada individuo, que se forme en ellos un pensamiento y discernimiento crítico, que sepan evaluar fuentes de investigación y que, de la mano de la historia, aprendan a respetar y sentirse orgullosos de su nación.
Para concluir, me gustaría citar otra frase de Santayana:
“Un país sin memoria es un país de locos”.

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