NARRATIVA DE IGNACIO ZARAGOZA
Existió un periodo histórico en el que aún nuestros país era dueño de la gran Texas. En ese lapso de tiempo, sus tierras fueron testigo del nacimiento de quien se convertiría en uno de los grandes, sí, de los grandes. Hablamos del general Ignacio Zaragoza.
Fue un veinticuatro de marzo, en la región conocida como Bahía del Espíritu, cuando don Miguel G. Zaragoza y María de J. Seguín recibieron la llegada de su hijo en el año de 1829.
A lo largo de su vida, se caracterizó por un genio y sagacidad únicos. Sus estudios los llevó a cabo en Matamoros y Monterrey, en este último estudió en el Seminario, sin embargo, ya en la adultez, decidió dedicarse al comercio.
Su hazaña más conocida, se desarrolló un cinco de mayo de 1862, cuando, gracias a su habilidad y tácticas militares, logró asaltar las tropas francesas en Puebla, alcanzando así la famosa victoria sobre este pueblo extranjero.
¿Y cómo no habrá de ser reconocido por ello? Si, la Batalla de Puebla, representó y representará un gran orgullo para el pueblo mexicano, ya que, logramos vencer a uno de los ejércitos más experimentados y respetados de la época. Sin mencionar, que nos superaban en número, pues contaban con 6,048 soldados de diferentes nacionalidades, mientras que nosotros, tan sólo con 4,700 soldados veteranos de la Guerra de Reforma y civiles armados.
El informe que el general Zaragoza rindió sobre la Batalla de Puebla al Presidente Benito Juárez fue breve y significativo:
"Las armas nacionales se han cubierto de gloria. Las tropas francesas se portaron con valor en el combate y su jefe con torpeza."
Por desgracia, el sabor del triunfo le duró poco, atacado por la fiebre tifoidea, murió en la misma ciudad que lo vio victorioso, el 8 de septiembre del mismo año, a la edad de 33 años.
“Pelean bien los franceses...” afirma Zaragoza, “...pero los nuestros matan bien”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario